Todo
lo enorme, todo lo desproporcionado en esa dirección,
hacia lo grande, infunde miedo.
Una persona enorme es un gigante, y los
gigantes rara vez han sido buenos.
A lo enorme no le es ajeno lo monstruoso:
un jazmín descomunal, un jardín que no termina,
son monstruosos.
Aquel
hombre no es corriente: porta una tristeza inconmensurable.
Es un monstruo no obvio, un hombre con tristeza
de gigante. |